sigo olvidando lo peligroso que es estar feliz. esa falsa sensación de invencibilidad que con tanta facilidad desaparece para dar paso a la angustia más profunda. la jime dijo algo sobre la fragilidad de estar bien el otro día y le encontré razón, pero no pude evitar sentir que quizás esta vez no aplicaría para mí. obvio que ella tenía razón (con la feña suelen tener razón sobre estas cosas), y no sé, supongo que esta especie de caña de m es lo más parecido al karma que me ha tocado en estos días de encierro. lo malo es que ni siquiera puedo salir con mis amigos para comer hamburguesas y pretender que todo va a estar bien, o encontrar consuelo en el abrazo de alguien.
cuarentena reculiá te odio.
cuarentena reculiá te odio.
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un extraño