9 jun 2014

discurso paralelo

puse música triste, música feliz, música nada e incluso apagué todo durante un rato. nada. parece que cuando me propongo escribir algo, otro algo (el computador, las manos, la mente, la guata, qué sé yo) se decide a demostrarme que esas cosas no pueden proponerse o planearse. así llevo toda la tarde, discurriendo entre ideas que considero buenas, pero que no alcanzan a materializarse en letras; y espacios de tiempo y nada mirando la pantalla. nada. saludos protocolares, una reflexión medio vaga y hartas líneas bien ambiciosas. por si acaso, ando con una libretita en la cartera. en una de ésas, me ataca algo mientras camino por la calle, una idea sublime, cualquier cosa. mientras tanto, supongo que seguiré mirando la pantalla, escribiendo lo que no debería estar escribiendo, haciendo miles de cosas distintas de las que debería hacer.

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un extraño