En noches así me da pena mi cama. ¿Por qué no vienes y jugamos de nuevo a hacernos los muertos? Después podemos reírnos y cantar canciones estúpidas, y hacernos huevos de desayuno (como en esos días en tu casa antigua, ¿te acuerdas?). Si quieres, podemos desayunar en cama y no levantarnos hasta que toquen la bocina afuera, o ir a caminar a la playa y jugar paletas y odiar a todos los pichangueros por meterse en nuestra cancha rudimentaria. También podemos caminar de la mano por la calle, mirar los edificios y creernos cualquier cosa, pero hagamos algo por favor, que me empiezo a acostumbrar a esto a medias y se me empieza a olvidar que lo más bonito de todo era caminar de la mano y abrazarnos en la calle. Ahora siempre hay espacio, y el espacio es olvido. Y no quiero po.
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un extraño