23 mar 2013

negra

Alguna vez pensé (y se lo comenté a harta gente) que la felicidad es mala para el arte. Yo llevaba como 7 meses sin esccribir nada aquí, ni en ninguna parte. Tampoco había dibujado nada (en realidad nunca lo hago, porque dibujo como el pico). El tema es que no me había dado cuenta. Estúpidamente pasé por alto mi propia felicidad y me concentré en nimiedades absurdas que ahora me parecen exactamente eso. Boicoteé lo más bacán que tenía y lo hice de la peor forma, sin darme cuenta. Ahora todo se trata de llenar vacíos imposibles y hacer hora hasta que sea hora de dormir. Hacer amigos nuevos y esforzarme en no ser una lata para los amigos viejos. Me siento como la maldita Diane Keaton en esa película con Jack Nicholson, pero yo no voy a escribir ningún guión bacán para el teatro ni va a venir Keanu Reeves a conquistarme. Yo sólo escribo estas hueás estúpidas con la esperanza de que me haga sentir mejor, pero la verdad es que hace tiempo nada lo hace. Nada ni nadie.

1 comentario:

un extraño