me duele la espalda y el cuello. estoy alerta todo el tiempo, echando miradas furtivas a la puerta cada 30 segundos. en realidad no sé qué es lo que me tiene tan nerviosa, pero incluso la perspectiva de ir a buscar un vaso de leche a la cocina me aterra. el pasillo es demasiado oscuro, la casa es demasiado silenciosa y las malditas tablas crujen demasiado fuerte, de improviso, dejándome helada en la oscuridad (literalmente, no es una metáfora barata). interruptor, luz, uf (onomatopeya de un suspiro). por fin tengo mi vaso y voy de vuelta corriendo a la pieza, por si acaso. por si qué, no sé. hace años no recuerdo por qué corro siempre por el pasillo, por qué salto con cada crujido inesperado, por qué cierro la puerta de mi dormitorio de un portazo y por qué pongo todo esto aquí, como si me aliviara un poco, como si no fuese a correr de nuevo de fantasmas inexistentes.
siempre andas asustada, en la biblioteca saltas cada vez que me acerco de sorpresa a hablarte, pussy :)
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