21 sept 2011

flashforward

miré el espejo y tenía el pelo más largo, las manos ajadas y la cara fruncida. cambié el té por el café y la algarabía por una mecedora que crujía. extrañaba mi rostro suavecito, pero no me podía dar el lujo de obsesionarme con la juventud escurridiza. estaba segura de todo, pero eso ya no aliviaba a nadie. por fin había aprendido a escribir en verso y a disfrutar la soledad. pero no tenía nadie con quien disfrutarla y no era gracia, así que voy a dejar de llorar en los autos.

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un extraño