estamos al borde del abismo y no nos atrevemos a saltar, al vacío, a la nada, a todo. yo tengo cuerdas que me cuelgan y tú pesas en los pies. ¿qué hacemos? si me sonríes malévolamente, si prometes algo y me regalas algo nuevo... lo apuesto todo a que la caída termina en colchones blanditos y almohadas perfumadas. y si no, al menos valió la pena el salto.
gerooónimooooooooooooooooo
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un extraño