estoy feliz porque puedo escuchar beirut y sonreír, y porque últimamente sonrío en general. al ojo poco atento podría parecerle que escribo lo mismo siempre con distintas palabras, pero la verdad es que es mentira. ni siquiera es posible (¿cómo se supone que escribas lo mismo con distintas palabras?). el matiz de hoy es quizás más tenue y sutil que el de otros días. la mejora menos evidente, la sonrisa menos explícita. pero ahí está. como bálsamo para la nostalgia. suavecito y oloroso, indoloro y no invasivo, pero efectivísimo contra las lagrimillas porfiadas. y creo que estoy empezando a escribir más para mí que para nadie, y probablemente soy la única que entienda esto, pero no importa. porque algún día, cuando el bálsamo desaparezca (o no), voy a leer esto y recordaré que en algún momento, todo estuvo en paz. fin.
(suspiro de alivio)
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un extraño