
escribí esto cuando tenía 15 años.
las nomeolvides me traen muchos recuerdos de cuando era aún más chica y jugaba en mi patio, que en ese entonces me parecía inmenso. siempre fueron mis favoritas, porque son chiquititas, bonitas y simples. para nada complicadas, crecen en prácticamente cualquier condición. cuando andaba con shorts y zapatillas osito, el nombre de las florcitas me parecía sumamente curioso, por lo que un día le pregunté a mi mamá el por qué del nombre. me dijo que cuando las flores llegaron ante la Señora para la repartición de nombres, y una vez que todas contaban con su respectivo apelativo, se disponían todos a retirarse; cuando de pronto llegó la frágil y pequeña florcita celeste, preocupadísima por la inminente situación de quedarse sin nombre. en vista de que todos procedían como si no existiera, comenzó a gritar con su vocecita "y yo? nomeolvides !! nomeolvides!!". como es de suponer, la Señora reparó en los ojitos implorantes que la miraban desde algún lugar cercano al suelo y le dijo que no se preocupara; todo estaba bien. ahora tenía un nombre.
siempre me gustaron las historias que me contaba mi mamá, pero ésta me marcó más que todas. tanto así, que recuerdo hasta el más ínfimo detalle. cumplí con lo pedido.
siempre me gustaron las historias que me contaba mi mamá, pero ésta me marcó más que todas. tanto así, que recuerdo hasta el más ínfimo detalle. cumplí con lo pedido.
nomeolvides.
Como las que crecían en mi patio
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