mi hermana no recuerda prácticamente nada de su vida antes de los 25 años. no sabemos si es por los medicamentos, la marihuana o, no sé, un mecanismo de supervivencia que aprendió siendo pequeña. no recuerda las peleas de mis papás, sus pasatiempos en el colegio ni los amigos que frecuentaba en santiago. nosotros estamos acostumbrados a recordarle cosas de su propia vida y reírnos -todos juntos- por su mala memoria. por eso fue extraño cuando recordó el episodio de mi mamá metiéndome a la ducha con ropa. al principio pensé que lo estaba inventando, no era posible que ella recordara algo de mi adolescencia que yo hubiese olvidado. además, ¿por qué mi mamá haría algo tan estúpido y cruel? bueno, a medida que la pío contaba cómo escuchaba desde la pieza mi llanto desconsolado, me acordé de la hueá y EFECTIVAMENTE mi mamá me metió a la ducha con ropa. yo lloraba mucho, así que mi mamá decidió llevar al extremo su mantra "a las histéricas se les lava la cara con agua helada" y simplemente me metió a la ducha -completamente vestida- y me tiró agua con la ducha teléfono. al principio me dio risa la imagen, pero después recordé la humillación que sentí y me dio pena. quise viajar al pasado para abrazar a la montse de 12 años y decirle que todo iba a estar bien, que en algún momento dejaría de sentirme chiquitita y frágil. después recordé que la pío del pasado hizo exactamente eso. cuando mi mamá se aburrió de tirarme agua y me pude secar, mi hermana me abrazó hasta que dejé de llorar y me dijo que todo iba a estar bien. siempre hacía eso, me calmaba sin importar cuánto tiempo le llevara. a veces siento que es la única persona del mundo que no se aburre de mí cuando lloro. eso me recordó la escena en que theo se recuesta en la cama del hospital de vincent y se abrazan como niños. y es que no hay nada más sagrado que el amor de mi hermana, no hay escudo más efectivo contra las penas del mundo. por eso, esta entrada no es sobre mi mamá, ni sobre mi amor, ni sobre el encierro. esta entrada es sobre el domingo pasado, cuando quedé un poco triste por el recuerdo amargo, mi hermana tomó vino conmigo y bailamos borrachas frente a la tele, y ya no tuve más pena.
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un extraño