quiero teletransportarme a la playa en esa casa. podría ser a la playa que está frente a la casa, pero prefiero mil veces la playa que está guardada en su interior. es como si la casa entera estuviese iluminada no por el sol, sino indirectamente por su reflejo en el mar. las tablas del piso están un poco desencajadas por la humedad y hay una brisa suave entre las paredes, un poco salina, apenas perceptible. en la noche no me asusta la oscuridad, porque las olas rompiendo a 30 metros de la cama me recuerdan que nada dentro de una casa puede hacerme mal. ahora me vendría bien recordarlo, escuchar ese hormigueo en la arena (no sé cómo más graficar ese sonido del mar en la tierra). me haría la raja escuchar cualquier cosa que no fuera el crujir de las tablas en esta casa, sentir en la piel cualquier cosa que no fuese este calor sofocante, dormir bajo las olas y levantarme de nuevo ante el constante ir y venir del océano.
todo va a estar bien.
todo va a estar bien.
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un extraño