la mañana partió con el despertador, y con el despertador de nuevo. y de nuevo, y de nuevo. y eran las 8 y era tarde, después fueron las 9 y los arándanos desaparecían como por arte de magia. a las 10 ya iba en camino a la micro y no paré hasta ahora. (pausa para recogerme el pelo).
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un extraño