11 feb 2010

la abuelita

me cargan los días insípidos. en la mañan duermo mucho, y en la tarde me siento en el sofá del living en espera de que mi papá apague la tele, o ponga algo entretenido. ahora estamos escuchando las 4 estaciones de vivaldi, que me recuerda a mi abuelita porque siempre la escuchaba (según mi papá, yo nunca la vi en ésas). mi abuelita era bacan, era toda una abuelita. una de ésas señoras que salen en los comerciales de la tele, que tejen y cocinan rico y se escandalizan fácilmente. ella siempre estaba cosiendo o tejiendo o zurciendo algo (me llevó mucho tiempo descubrir que eran verbos distintos). cuando yo era más chica y ella más ágil, siempre cocinaba cosas dulces. hacía mermeladas y tortas y dulces y esas cosas que a mí no me entusiasman mucho porque me hostigan. últimamente me he acordado harto de ella. extraño su olor, sus manitos heladas y su risa chistosa. era chistosa porque era demasaido predecible. era exactamente la risa que uno se imagina que debe tener una abuelita medio pelirroja, con lentes grandes y perfume fuerte, que igual era rico.

cuando murió yo no lloré mucho. recuerdo haberme sentido mal porque todo el mundo esperaba verme mal y no lo estaba. me había preparado para eso. lo bueno es que desde que mi abuelita murió, se me borraron todos los recuerdos de la época en que era un eco de lo que había sido antes. ahora sólo atesoro los recuerdos de cuando era chica, y correteaba por su cocina que siempre estaba calentita y olía rico :)

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